domingo, 15 de diciembre de 2013
Más allá del caos
Lo más gracioso es cuando te pones seria, me miras fijamente y expones sin interrupción tus principios. Producto del caos. Así te gusta llamarNOS. Tiene tanto sentido lo que cuentas que hasta yo empiezo a creerlos. Pero si congelamos el pensamiento evitamos de nuevo un final, y te sorprendo entusiasmada buscando con tu dedo índice en el mapa el camino de regreso.
viernes, 13 de diciembre de 2013
Cons-piración
No sé cómo me las apaño que al final
todas las copas de vino acaban en ti
da igual en la barra que las apoye
o los ojos con los que te brinde.
Qué idiotez pensar que frenar la velocidad
nos subiría al vagón del control o a tomar la misma vía.
Pero la tuya es de alta velocidad
y a mi me gusta ver por dónde viajo
y no hacer parada en el engaño
porque las vistas te arrancan los ojos.
Debería ser pecado abrir maletas que no vas a llenar.
Pero el viaje continúa y
yo siempre preferí mochila.
Se aseguran baños de sol
y atravesar lagos despacito, para mojar los pies.
El billete no está en venta porque sale caro,
las fotos son de carrete
y el próximo destino se decide bajo manta.
Un viaje hacia ninguna parte en un vagón revuelto con la cama por hacer
al que, como siempre, ya llegas tarde.
todas las copas de vino acaban en ti
da igual en la barra que las apoye
o los ojos con los que te brinde.
Qué idiotez pensar que frenar la velocidad
nos subiría al vagón del control o a tomar la misma vía.
Pero la tuya es de alta velocidad
y a mi me gusta ver por dónde viajo
y no hacer parada en el engaño
porque las vistas te arrancan los ojos.
Debería ser pecado abrir maletas que no vas a llenar.
Pero el viaje continúa y
yo siempre preferí mochila.
Se aseguran baños de sol
y atravesar lagos despacito, para mojar los pies.
El billete no está en venta porque sale caro,
las fotos son de carrete
y el próximo destino se decide bajo manta.
Un viaje hacia ninguna parte en un vagón revuelto con la cama por hacer
al que, como siempre, ya llegas tarde.
sábado, 23 de noviembre de 2013
Domingo
El árbol de las palabras, duna, la manta color marruecos, mi nuevo libro preferido, media luz apagada... ¿pueden parar el mundo un rato?
Que nadie se mueva,
que nadie se muera,
que vamos a dormir la siesta.
Que nadie se mueva,
que nadie se muera,
que vamos a dormir la siesta.
viernes, 22 de noviembre de 2013
Quién ha roto los platos
La nostalgia es una puta sin casa,
por eso nunca se va.
Se vuelve loca con el frío
y llena de palabras los contestadores.
Y bien temprano, estrenada la mañana,
mientras llama al despertador,
juego a ser más vieja que el mundo
y me falla la memoria
y olvido por qué me fui
y olvido por qué no vuelvo.
Y ella me pregunta qué harás cuando te levantas,
si estarán bien tus plantas,
de qué color son tus tardes ahora que es invierno
o quién te secará el pelo.
Y así se colman los años de despertares
mientras nosotros nos recordamos el olvido.
Aquellas guerras de risas treguas
y las sueñas noches de verano.
por eso nunca se va.
Se vuelve loca con el frío
y llena de palabras los contestadores.
Y bien temprano, estrenada la mañana,
mientras llama al despertador,
juego a ser más vieja que el mundo
y me falla la memoria
y olvido por qué me fui
y olvido por qué no vuelvo.
Y ella me pregunta qué harás cuando te levantas,
si estarán bien tus plantas,
de qué color son tus tardes ahora que es invierno
o quién te secará el pelo.
Y así se colman los años de despertares
mientras nosotros nos recordamos el olvido.
Aquellas guerras de risas treguas
y las sueñas noches de verano.
martes, 19 de noviembre de 2013
Des-humanizados
Está prohibido llorar en un mundo donde los que se llaman valientes
bajan a comprar pan cuando asoman lágrimas
y, sin embargo, se enfadan si se lo venden muy tostado.
Si te engañan, si ya no quieres, si no te quieren,
si alguien cierra el kiosko y dejas tu cuenta sin pagar...
Que no te vean caer los que no saben llorar.
Levántate. Ni muy triste, ni muy contento.
Mejor quejarse del tráfico,
carteras vacías, multas, el iphone roto,
pero nunca confieses que lo roto es tu corazón.
Es incómodo y reta al clima y al tiempo... ¿qué hora es?
No llores, no estés triste.
Mantén el gris.
Sé fuerte, valiente, no te canses.
Que no se te vaya la vida.
Sé un robot. AnestesiaME.
Pero eso sí, olvídate de volar por primaveras.
bajan a comprar pan cuando asoman lágrimas
y, sin embargo, se enfadan si se lo venden muy tostado.
Si te engañan, si ya no quieres, si no te quieren,
si alguien cierra el kiosko y dejas tu cuenta sin pagar...
Que no te vean caer los que no saben llorar.
Levántate. Ni muy triste, ni muy contento.
Mejor quejarse del tráfico,
carteras vacías, multas, el iphone roto,
pero nunca confieses que lo roto es tu corazón.
Es incómodo y reta al clima y al tiempo... ¿qué hora es?
No llores, no estés triste.
Mantén el gris.
Sé fuerte, valiente, no te canses.
Que no se te vaya la vida.
Sé un robot. AnestesiaME.
Pero eso sí, olvídate de volar por primaveras.
domingo, 27 de octubre de 2013
Siempre niños
He pensado pedir una cita. Quiero una cita con la niña que habita que en mi, el niño que duerme en ti. Iré despeinada y con la camiseta manchada de helado de chocolate, tú en bañador y con la fastidiosa pelota. ¡Vamos, niña! - me gritarás impaciente desde la playa con ojos alegres. Yo te tiraré del pelo y te retaré a una carrera: ¡Hasta el detector de barcos! Tocar y volver, siempre hay que tocar. La mente en blanco de niños, pero con dibujos; las risas, disparadas desde las entrañas al aire que respiras. Haremos volteretas. No sabemos si esto rueda, pero con nuestro propio eje funcionará. Después de caer la tarde construiremos un castillo de arena con canal subterráneo para que lleguen los mensajes en botella y pista de aterrizaje para extraterrestres buenos y brujas, brujas. Es hora de cenar y acordamos, sin mareas ni lunes, terminarlo mañana. Regresaremos a casa mojados mientras el mar se traga el sol, tú tiras piedras y yo invento canciones. No harán falta las palabras.
- ¡Adiós, narizona!
- ¡Adiós, cabezón!
- ¡Adiós, narizona!
- ¡Adiós, cabezón!
martes, 22 de octubre de 2013
Lo que somos
Desde que ella se fue el carnicero había retomado sus costumbres. Acudía a la matanza de cerdos cada mañana. Vísceras. Chillidos. Muerte fresca. Sangre. Justo antes de entrar a la oficina donde las víctimas se reparten al peso, entre el café y las tostadas, se permitía el lujo de recordarla entre sus sábanas. Es verdad que la cama estaba viva entonces, pero era un auténtico placer haber puesto fin al circo de la complacencia y volver, sin más, a ser uno mismo.
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